Brighton 64′: la costa tiñe de sangre el “swingin london”

Vértigo colectivo, velocidad como forma de vivir, ultraviolencia, baile y sin sentido como oposición, empatógenos y speed contra la dilatación distorsionada del ácido lisérgico y su legitimación en el flower power. Y, por supuesto, la dama de hierro marcando pautas y consolidando su poder en el parlamento. Estos y muchos más elementos constituyeron el núcleo de la complejidad patente que animó el espíritu de los años sesenta en Reino Unido.

Dicha complejidad, como es de suponerse, parte necesariamente del “fortalecimiento anímico” que experimentó el Inglaterra con el fin de la Segunda Guerra Mundial y el rol predominante que jugaron en el fortalecimiento de la llamada campaña italiana que resultó, hacia 1945, con el asesinato de Benito Mussolini y su amante Clara Petacci, en su huida a Suiza, a manos de los partisanos italianos apoyados por los Aliados. De cabeza, exhibidos como reses al mercado, Bombacci, Mussolini, Petacci y Starace marcaban un posible final y punto seguro de crisis para el fascismo del siglo xx.

Mussolini_e_Petacci_a_Piazzale_Loreto,_1945
De izq. a der. Bombacci, Mussolini, Petacci, Pavolini y Starace, Plaza de Loreto, Milán, 1945.

Ahora bien, con la finalización de la guerra se abrió la puerta a diversos procesos de reconstrucción social interna en cada uno de los países implicados y, con ello, se generó una apertura significativa y una visibilización mucho más clara de los movimientos migratorios que habían tenido lugar a lo largo de la misma. Una de las manifestaciones de dichos proceso, en el caso del Reino Unido, fue la proliferación del comercio italiano en el mercado inglés y la consolidación de grupos culturales construidos a partir del contacto cultural entre miembros de las distintas comunidades, particularmente, entre jóvenes. A lo largo de los cincuenta y con una clara aparición dentro del panorama de los sesenta mientras los Beatles lanzaban “Love Me Do” en 1962 se manifestaban con frecuencia más allá de los clubes de soul atravesando la noche en sus Vespas y Lambrettas los mods: jóvenes de clase media-baja amantes del baile, la moda, la velocidad y, casi por regla general, el éxtasis y la vida nocturna. Los mods aparecían en el panorama local como una apuesta interesante para resignificar, no solo la estética patente de los movimientos urbanos, sino, también, las formas de relación con la política y la sociedad en general desde una perspectiva desinteresada, caótica, egotista, elegante y escéptica ante las formas de resistencia y activismo social de las que hacían galardón grupos como los hippies, punks o rockers. Curioso, cuanto menos, si pensamos en que bandas pioneras del asunto tales como The Who fueron músicos profundamente cercanos al desarrollo de la psicodelia con grandes exponentes como The Jimi Hendrix Experience o CREAM. O que álbumes icónicos para el movimiento como el In the City de The Jam surgieran en años nucleares para el punk, el oi! o el ska tal como lo fue 1977. Sin embargo, todo esto es tela de otro saco y lo hablaremos en otra oportunidad.

Lo que nos interesa por ahora, más allá de las contradicciones propias entre los contemporáneos, son las rencillas que cultivaron los mods a lo largo de los años sesenta, particularmente, la pelea casada que tuvo cabida desde siempre con su “principal” enemigo: los rockers. Enchaquetados en cuero, al ritmo de Eddie Cochran, Gene Vincent o Presley mientras andaban a toda en sus motocicletas Triton, Triumph, Royal Enfield o de cortes similares como las BSA o las Matchless, los rockers se constituyeron como la contraposición urbana más solida en oposición al movimiento mod gracias a la prensa. Las diferencias, fundamentalmente estéticas y musicales, fueron tomadas así como excusas y consignas claras para insuflar el odio entre los “bandos”.

Con el tiempo las peleas se hicieron cotidianas. Correteadas y persecuciones motorizadas hacían el día a día o, mejor, la noche a noche de la juventud inglesa promulgadas en gran medida por un movimiento mediático astuto y amarillista que buscaba atizar el fuego de la confrontación para acrecentar sus fondos, generando, así, nuevas fuentes noticiosas y alarmantes. Algo muy similar, por ejemplo, a lo que sucedió con las confrontaciones entre el West y East Coast en la escena del rap estadounidense. Sin embargo, hacia la mitad de los años sesenta la cosa se salió de control. Hace ya 55 años, hacia 1964, durante el fin de semana de Pentecostés celebrado en mayo, las peleas entre los grupos asolaron las costas inglesas particularmente en pequeños pueblos como Clacton, Margate, Hastings o Brighton donde la situación tomó un tinte algo irrisorio. Clacton desató el primer encuentro con 94 detenidos en Essex, seguido por dos días de caos desatado en Brighton y un desplazamiento que tendría lugar hacia la costa de Hastings para la famosa “Second Battle of Hastings” con, por su puesto, su posterior retorno. De todas ellas Brighton se hizo memorable, no solo por su extensa duración e intensidad, sino particularmente por el acorralamiento a los rockers llevado a cabo por los mods llevando, incluso, a la intervención por parte del departamento de policía en pos de amparar y proteger la integridad de los acorralados.

Brighton se había hecho popular entre la población inglesa por aquel entonces gracias al sosiego generalizado que la caracterizaba: el Brighton Museum & Art Gallery, el Royal Pavilion, el Pier, su playas de piedra, los clubes y restaurantes costeros sumados a la sección nudista al sur de Kemptown la hacían un lugar de relax y despliegue acomodado para las personas que querían disfrutar de sus tiempos de descanso en plan de “dopaje” vacacional.  Esta forma de comprensión del lugar nos permite entender, también, la caracterización dada desde le periodismo a los combates. Desde una perspectiva sociológica, en palabras de Stanley Cohen, lo que sucedió con estos enfrentamientos fue la constitución de un pánico moral, en el cual, grupos caracterizados por la prensa como demonios del folclore contemporáneo amenazaban el sosiego, el florecimiento cultural y el revival artístico que experimentaba el Reino Unido durante aquellos años conocido como swingin london, construyendo grupos nocivos cuya representación simbólica y sus acciones concretas aparecían como un peligro inminente para el bienestar social.

Ahora bien, más allá de las diversas perspectivas de análisis que podríamos tener al respecto y de que, sin lugar a duda, los acontecimientos desarrollados en la zona costera del Reino Unido no solo dan cuenta de la capacidad de agencia de la prensa en la movilización social del siglo xx, sino también de una relación de conflicto y confrontación entre la juventud y la situación sociocultural y política de su momento, las batallas campales entre mods y rockers plantean una situación difícil de visualizar en el contexto contemporáneo sin algo de absurdo en medio. Es decir, millares y millares de jóvenes corriendo entre los autos, a través de las playas, las aceras y ciudades mientras volaban sillas, dientes, chaquetas y piedras dibujan, cuanto menos, una imagen algo borrosa y descontrolada que, sin embargo, se constituye como un pilar importante respecto a la historia musical del rock y el pop a día de hoy. Una historia, sin duda, digna de conocerse.

Para finalizar, me gustaría compartir con ustedes una suerte de resumen visual de lo que ha sido la historia del Brighton, donde ese agitado día del 64′ contrasta de manera rotunda con los atardeceres ingleses donde poco o nada ocurre. Cerremos este pequeño diálogo, entonces, dando click aquí para visualizar la imagen.

Paz,

Andrés Castañeda.

PD. A propósito, échenle un ojo a Quadrophenia (1979) de Franc Roddam pues es, posiblemente, uno de los ejercicios audiovisuales más interesantes en términos de la representación de los mods y, particularmente, de los acontecimientos de Brighton.

by-nc-sa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s