Ill Considered: Spiritual Jazz

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Puede que (en diversos contextos musicales) calificar como precisa y meticulosa una jornada de improvisación parezca un despropósito. Sin embargo, la complejidad escondida bajo los velos del panorama musical contemporáneo es tan rica y diversa que, de vez en cuando, aparece ante nosotros la posibilidad abierta de la excepción a la regla: un ejemplo particular, tan extraordinario y contundente que nos obliga a recoger, pieza por pieza, nuestros prejuicios afianzados. Ese es el caso, sin lugar a duda, de todo lo que Ill Considered reune como propuesta y, en particular, de uno de sus envíos recientes: Live at Total Refreshment Centre.

El álbum recoge la presentación desarrollada por la banda en el Total Refreshment Centre de Londres; un espacio que partiendo de su concepción original como club social, actualmente se presenta como uno de los focos culturales más importantes de la ciudad funcionando, no solo como un garito más, sino también como sala de grabación, galería, estudio y demás. El trabajo que nos ocupa compuesto por un total de 11 tracks resume muy bien el modus operandi desarrollado por el cuarteto londinense: se trata de partir de canciones delineadas previamente pero que —y ese es el truco— no restringen el proceso de interpretación de la mismas. Todo lo contrario. La base que ofrece cada canción busca proponer una suerte de “versión primigenia”, capaz de amoldarse en función de la emocionalidad de sus músicos y del público, de las condiciones acústicas del recinto, de las circunstancias vitales que envuelven cada interpretación al fin y al cabo. Se trata, entonces, de abrir las formas: de no permanecer circunscritos en un tema, sino de variar en función de todo lo que la vida propone. Todo aquello que, a fin de cuentas, parece ser la música misma.

El repertorio se abre con “Djinn”, un tema muy sludge que se articula en función de la densidad de las reverberaciones del bajo de Leon Brichard notando un sentir denso, pero apacible, desahuciado y lodoso. El cual, entabla una sintonía interesante con ese saxofón tan concluyente que brilla con Idris Rahman. El tema finaliza en la línea del contraste, ya que sirve de antesala a la propuesta de “Interlude” operando en tempos más veloces y con un trabajo de percusiones con un corte “latino” muy marcado por parte de Emre Ramazanoglu y Satin Singh

Por su parte, en “Long way home” el saxofón de Rahman desprende una emocionalidad caótica, pero llena de sentido y se aparece como el protagonista principal. Una pieza profundamente íntima e intempestiva que, en su conjunción con líneas percusivas de diversos matices, logra transmitir el desgarro profundo del volver. Puede que sea un paréntesis sin sentido, pero este año he pensado que, en uno de esos días de mierda donde realmente pareciera que la vida pesa en la ciudad (en medio del tráfico y totalmente inmerso en la sobrepoblación del transporte público) esta resulta una canción perfecta para solventar crudamente el mood que toman esas ocasiones. Además, me encanta como el bajo se mantiene ceñido a su sentido: está ahí para sí mismo, para dar de él lo que debe dar en diálogo con sus pares. Un tema tremendo.

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Tras este despliegue de pesadumbre bien medida llega “Nada brahma”: una pieza mucho más íntima, delimitada por el marco de una sentimentalidad profunda que, a mi modo de ver, consigue darse gracias a la fuerza subrepticia de las percusiones y la batería a cargo de Ramazanoglu y Singh. Una canción en la cual, pese al protagonismo desgarrado del saxo, a diferencia de las otras canciones parece establecerse con mucha más naturalidad y contundencia un diálogo interesante entre todos los componentes del grupo. Además, considero que se articula muy bien con “Opener” ––el tema que le sigue–– en donde una tonalidad de guitarra profunda domina el bajo y logra consolidar un acompañamiento contundente y armónico profundamente interesante, por no decir protagónico y conciso.

Luego de esta dupla continuamos con “Hidden treasure” que, en esta versión, se me asemeja mucho a una base excelente del hip-hop más crudo que se pueda hallar. El bajo firme y resoluto de Brichard marca una progresión de golpes certeros acompasando las voces que se filtran en los segundos iniciales del tema antes de dar paso a esa línea desconsolada de saxo a cargo de Rahman. Posiblemente, de ser otro el rol y el proceder de las percusiones, sería una canción con una fuerza incomparable y es, sin duda, una de mis favoritas del álbum.

Ahora bien, a otro son suena “Tangled” para mi; una canción que poco o nada creo que aporta al disco. Ese inicio de sonido tan escalar antes que capturar al oyente, parece querer apartarlo de manera rotunda. Y la progresión que siguen los demás elementos a lo largo del tema francamente no me agrada, particularmente en el caso del saxo. De hecho, algo similar me ocurre con “Sunflower”: pese a que se abre camino con ese groove tan funky  inaugurando la canción y que, por unos instantes, consigue capturarte, como que se cuela el tedio a mitad de la interpretación y simplemente te quedas sin ganas de seguir oyendo más de lo mismo. Sin embargo, un giro inesperado a lo largo de su sección final propone un climax tajante en notas altas y sentimentalidad a tope, con lo cual, logra traer a buen tono lo que parecía una especie de bajón dentro del trabajo.

Luego del valle vuelve el pico, si saben a lo que me refiero, y para mi eso es “Unwritten rule”. Este tema por su parte expone una suerte de cadencia selvática y primigenia que potencia toda la interpretación, a su vez que lo que “Delusion” y “Upstart” proponen como cierre de la tocada. Ritmos acelerados, llenos de groove y con un tono emocional absolutamente diferente, donde parece que la pesadumbre y la densidad espiritual que llena de fuerza a muchas de las otras piezas se disuelven aquí. Además, “Upstart” establece un fin inmejorable, proponiendo como elemento fundamental del repertorio expuesto por Ill Considered los contrastes como ejes de sentido sobre los cuales se construye su ejercicio musical.

Uno de los mejores lives sessions que he escuchado y, posiblemente, uno de los indispensables para entender y sumergirse por completo en lo que la apuesta de los londinenses tiene para ofrecer al jazz contemporáneo. Totalmente recomendado y disponible en el bandcamp de la agrupación, tanto para su escucha y compra digital, como el pre-order del segundo tiraje de su edición en vinilo.

Paz,

Andrés Castañeda.

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